El amor propio tiene muchas aristas, una de ellas es la forma en la que actuamos dentro de una relación de pareja. Si una relación no funciona después de lucharla y cuidarla, dejarla ir también es un acto de amor. Conoce más aquí

Hace poco leí esta frase que te quiero compartir:

“Te quiero y me quiero, por eso te dejo ir. No desde el enojo o el resentimiento, sino desde el cuidado y la ternura. Porque ambos merecemos lugares que nos ayuden a crecer y en este momento no podemos ser eso: el uno para el otro.”

Tomar la decisión de dejar una relación no es algo sencillo y puede llegar a ser muy doloroso, esa es la verdad, pero puede causar más dolor si seguimos insistiendo, con nuestra energía, tiempo y esencia, en algo que nos está dando señales de que “allí no es”. Es como tratar de encajar las piezas en un rompecabezas que no es, para terminar sintiéndose más frustrad@ y decepcionad@.

Por eso, es importante que nuestro amor propio sea una prioridad, y nos ayude a identificar y construir relaciones que se ajusten a lo que ambos merecen y no para que terminar adecuándose a las expectativas y exigencias de esa persona, sin valorarse a sí mismo.

Además, dejar ir desde una decisión consciente y amorosa, sin llegar al conflicto, también es la mejor forma de manejar la responsabilidad afectiva, porque no solo te protege y te ayuda a ti sino también a la otra persona de la relación.

Y esto nuevamente también es amor propio, es parte de conocernos y entender lo que necesitamos y lo que podemos hacer, sin caer en conductas que terminen haciendo daño y lastimando más a los involucrados.

Si estás pasando por esta situación, espero que esto te sirva y que sepas que solo eres humano o humana, que aprenderás de tus vínculos y seguirás creciendo.

Estoy preparando un taller sobre apego y amor propio, si te interesa, contáctame +57 312 4944033

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Maria C Giraldo, Psicóloga. Manizales – Colombia