Las creencias y la sociedad pueden hacernos creer que es necesario seguir un patrón que no necesariamente nos hace bien. Lo importante siempre es sentirnos libres de ser nosotros mismos y sacar para sanar con la ayuda de la psicoterapia. Conoce más en este blog

Desde el momento en que nacemos llegamos a una familia, sociedad, cultura, crecemos en un entorno con creencias y filosofía de vida. Estas creencias se han constituido de generación en generación y pocas veces se cuestionan, simplemente se viven. Algunos ejemplos son “un hombre no puede llorar” o “una señorita no se puede poner brava porque se ve fea”, “La ropa sucia se lava en la casa” ,  “no digas lo que sientes para evitar el conflicto”, “no llores que te ves débil”, entre otras. 

También hemos crecido con la creencia de que a los padres se tienen que amar sobre todas las cosas, por lo cual hay niños que crecen en ambientes disruptivos con padres maltratadores y abusivos, pero bloquean el malestar porque prima el tener que amar a sus padres y honrarlos. 

Al seguir estas creencias que nos han permitido adaptarnos a nuestro entorno para evitar el conflicto, el fracaso o el rechazo de los demás, nos hemos olvidado de lo que verdaderamente sentimos, queremos y pensamos. Nos hemos olvidado de conectar con nosotros mismos. 

Esas rabias, tristezas y deseos sin expresar se han reprimido en nuestro inconsciente y han quedado anclados en nuestro cuerpo generando dolores, tensiones, tics nerviosos o actitudes de las que no somos conscientes cuando las realizamos, como, por ejemplo: conseguir parejas maltratadoras y quedarse allí, consumir sustancias o comer desaforadamente, aunque estemos conscientes del sufrimiento que nos trae, volvemos a repetir la misma conducta varias veces.

Comparto una frase escrita por Allice Miller en su libro “El cuerpo nunca miente”, donde nos cuenta su historia y la importancia de sacar para sanar:

“Solo cuando admití las emociones que tanto tiempo llevaban encerradas en mi cuerpo y pude sentirlas, fui liberándome poco a poco de mi pasado. Los sentimientos auténticos no pueden forzarse. Están ahí y surgen siempre por algún motivo, aunque este suela permanecer oculto a nuestra percepción. Traté de crearme sentimientos buenos e intenté ignorar los malos para vivir conforme a la moral y al sistema de valores que yo había aceptado. En realidad, para ser querida como hija”. Pg 14 

Para poder romper con estos patrones y dolores, es importante empezar a escuchar al cuerpo y conectarse con el dolor. Cuando no sentimos ni reconocemos el dolor ni siquiera lo podemos sanar. También es fundamental poder buscar la manera de sacar, expresar ese dolor y ponerlo afuera en un lugar seguro y controlado, en un espacio terapéutico donde no solamente sacas por sacar, sino que lo reconoces, lo sanas y lo integras, mientras adquieres diferentes herramientas para enfrentar tu día a día. 

Yo estoy aquí para ayudarte en ese camino a través de la psicoterapia, si deseas una cita conmigo, contáctame ahora. 

María Camila Giraldo, psicóloga clínica y arterapeuta.