Todos tendremos expectativas sobre algo o alguien en nuestras vidas, pues esto se refiere a tener esperanza de algo suceda, lo importante es reconocer qué tanto nos influencia tenerlas y cómo vivimos la vida. Reflexionemos sobre eso 

Muchas personas piensan cosas como: “cuando tenga pareja ahí sí voy a ser feliz”, “cuando cumpla tantos años, ahí sí voy a estar bien”, “cuando tenga hijos, ahí sí voy a autorrealizarme”, “cuando cambie de trabajo, ahí sí voy a tener éxito”. Pero, la realidad es que desde muy corta edad nos condicionan a que tenemos que hacer cosas para lograr ser alguien y demostrarlo a los demás.

De esta manera, la imagen que tenemos de nosotros mismos y de lo que debe ser la vida está cargada de expectativas que no son solo de nosotros sino también de nuestros padres, familia, amigos, pareja, profesores, la sociedad, entre otros. Así nos olvidamos de lo que SOMOS y creemos que lo importante es lo que va a pasar o lo que vamos a conseguir.

Sin embargo, cuando finalmente ocurre lo que “estabas esperando” (la pareja soñada, el trabajo perfecto, tu casa salida de Pinterest, o el viaje sacado de Instagram) no nos sentimos satisfechos, ya sea porque no es idéntico a lo que soñamos, no soportamos que tenga algún defecto, idealizamos demasiado, queríamos que fuese de otra forma (como una película o un tik tok). ¿Te ha pasado? Ahora, esas son las razones en la superficie pero vale la pena preguntarse:

– ¿Por qué nos sentimos así? ¿Vivimos la vida que realmente nos gustaría? ¿Estamos tomando las decisiones con base a lo que queremos? ¿Por qué somos tan exigentes con lo que esperamos?

Toma en cuenta que:

– Está bien tener metas pero recuerda que la vida no es perfecta, ni tampoco un checklist que tienes que cumplir y tachar.
– Así mismo entender que YA ERES y que lo que tengas o hagas no te definen del todo, te definen tus valores y tu esencia.
– A veces las mejores cosas que nos han ocurrido son aquellas que no esperábamos o de las que no teníamos ninguna idea o expectativa.

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Maria C Giraldo, psicóloga. Manizales – Colombia