La fibromialgia es una enfermedad, que por sus características puede desencadenar depresión y ansiedad en quienes la padecen. Ya sea como cuidador o paciente, entender la enfermedad y cómo manejar los diferentes retos que se presentan es esencial. Lee más en este artículo

Los paciente con fibromialgia, una enfermedad crónica y compleja que genera dolor musculoesquelético generalizado y puede llegar a incapacitar a las personas que la padecen, tienen características en común, entre ellas: que son auto exigentes, muy responsables, tienen miedo a la opinión del otro, se les dificulta poner límites, tienen un pensamiento rígido y su autoestima es baja.

La sobre exigencia se relaciona con niveles de estrés y ansiedad debido, a la sensación de no poder lograr lo que se proponen. Otras intentan ocultar su condición física y realizan labores, aunque se les incremente su dolor y fatiga, solo para evitar que se vean “débiles”. Este sentimiento de tener una enfermedad o de tener que esforzarse más para hacer determinadas labores a comparación de los demás, puede contribuir a esta baja de autoestima.

La sintomatología depresiva en la fibromialgia se entiende como la pérdida de motivación y poca energía para realizar labores que antes disfrutaban, acompañado de pensamientos negativos y catastrofismo. 

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El poco entendimiento de la enfermedad

Según el modelo de indefensión aprendida, se ha encontrado que la depresión en la fibromialgia se da por el poco entendimiento de la enfermedad, que lleva al paciente a cuestionarse si esta va a empeorar, si va a poder llevar a cabo sus metas y proyectos de vida, por lo cual deja de luchar y se resigna ante su enfermedad, generando síntomas depresivos. 

La ansiedad

Los síntomas de ansiedad se manifiestan como una respuesta patológica a situaciones de la vida diaria que generan estrés y se reflejan en taquicardia, sudoración, boca seca, molestias estomacales, alteración del sueño, calambres entre otros. A través de varios estudios se ha demostrado que la ansiedad se altera por ciertos factores, tales como:

  • Tener que asumir responsabilidades y que no tener la disposición y energía para llevarlas a cabo
  • Miedo a que los demás los juzguen, critiquen o rechacen por su condición médica
  • Algunos elementos fóbicos o situaciones estresantes de su cotidianidad, las detectan como una amenaza o catástrofe.
  • En la fibromialgia hay más crisis de angustia que en los sujetos sanos y por lo general, el objeto fóbico más común es el miedo a enfermarse, o incluso, puede aparecer fobia social debido a que las personas los rechacen por su enfermedad o, en su defecto, que no les crean que esta enfermedad existe y que los juzguen, pues este ha sido un estigma en la sociedad.
  • Muchas personas que no están enfermas de fibromialgia creen que esta no es una enfermedad, sino que son personas que no tienen ganas de enfrentar sus adversidades y que se agotan con facilidad.  Esta falta de credibilidad hace que los enfermos de Fibromialgia se sientan poco apoyados y solos sin poder expresar su dolor, lo cual es un factor de riesgo para incrementar depresión y ansiedad.

Es muy importante que estos pacientes tengan buenas redes de apoyo, tanto social como familiar, y que reciban ayuda psicológica para poder aceptar su condición, disminuir los pensamientos catastróficos y manejar la ansiedad, para así tener una mejor calidad de vida. 

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María C Giraldo, psicóloga en Manizales, Colombia